Historia de la Flauta Traversa

Es una contradicción evidente que la flauta, el instrumento más agudo de la familia de
viento-madera, no se construya en madera. Desde hace más de un siglo las flautas se fabrican en metal, a menudo en metales preciosos, como la plata, el oro e incluso el platino. Es una de la innovaciones aportadas por Theobald Böhm (1794-1881), diseñador de la flauta moderna en su forma definitiva (al menos hasta la fecha). Sin embargo, todavía las flautas modernas pueden ser construidas excepcionalmente en madera; algunas grandes orquestas (como la del Concertgebouw de Amsterdam) y solistas (como el joven Partick Gallois) mantienen esta tradición. Sin embargo, el material de que estaba hecha tradicionalmente la flauta era la madera, sobre todo el boj, el ébano o el
granadillo, aunque también conocemos maravillosas flautas de marfil y, más
excepcionalmente, de porcelana o cristal.
El hacer flautas en metal es un invento relativamente reciente, que ayuda a que el sonido
sea más brillante y potente, aunque sea a costa de perder algo de su encanto. Los expertos
en acústica suelen afirmar que el material del que esté hecho una flauta influye poco en el
sonido, pero lo cierto es que, si no el público, al menos los flautistas aprecian las sutiles
diferencias del color sonoro de una u otra madera, de uno u otro metal, y están dispuestos
a gastar cantidades astronómicas por tener una flauta de un material precioso, como el
marfil o el oro, aunque sea para lograr un matiz que pocos aficionados pueden llegar a
distinguir.
¿Con qué se toca la flauta? En muchos instrumentos se respondería sin dudarlo: con las
manos. En la flauta las manos se limitan a hacer una labor difícil pero rutinaria: tapar los
agujeros o las llaves para «escoger» cada nota. Esto es, que los dedos tienen que funcionar
como una máquina de precisión, pero no intervienen en lo más importante: la producción del
sonido.
¿Con qué se produce el sonido de una flauta? En primer lugar con los labios, que componen
lo que los flautistas llamamos embocadura. La embocadura es para un flautista
exactamente lo mismo que las cuerdas vocales para un cantante. Los labios determinan la
«voz» del flautista.
Cada flautista tiene su voz propia y esta voz proviene de la configuración de sus labios. Por
eso los flautistas son casi tan maniáticos e histéricos como los cantantes, aunque se den en
general menos importancia. Por eso se tienen días buenos y malos, por eso se puede estar o
no estar «en voz» y hasta quedarse tan afónicos como un cantante. Jean-Pierre Rampal
siempre compara la embocadura de la flauta con los labios de una mujer. Los labios son lo
más importante y sus movimientos, tan pequeños que son imposibles de ver, son capaces de
crear todo un universo de sutilezas sonoras, pero no son lo único, hace falta aire, y el gran
responsable del suministro de aire es el diafragma. A él corresponde, además de una buena
parte de la belleza del sonido, los matices dinámicos, el tocar forte o piano, el hacer
crescendos o diminuendos. Todavía al diafragma corresponde algo de gran importancia: el
vibrato, que los violinistas producen mediante la oscilación de la mano izquierda pero que los
flautistas producimos haciendo oscilar con precisión, flexibilidad y gran velocidad este
músculo que mueve los pulmones en su base. El diafragma de un flautista tiene que tener la
flexibilidad de una cama elástica y la agilidad de los pies de Fred Astaire.
Pero falta un personaje más, de extremada importancia: la lengua. La lengua sirve para
«articular», esto es, para separar con precisión unos sonidos de otros. Si la lengua no
interviene tocaremos en legato, pero si queremos separar unas notas de otras la lengua
tendrá que moverse en perfecta simultaneidad con los dedos y con el diafragma, y a veces a
velocidades supersónicas. Si el diafragma logra que la flauta «cante», la lengua logra que la
flauta «hable», y las dos cosas son igualmente importantes.
Un instrumento de reyes . La flauta es un instrumento que provoca grandes pasiones. Han
sido muchísimos los reyes, nobles, aristócratas, intelectuales o escritores que han tocado

la flauta por afición. Enrique VIII o Isabel la Católica poseyeron magníficas colecciones de
flautas y de flautas dulces. Una buena colección de flautas era para los poderosos de otra
época un signo de riqueza como pueda serlo hoy una buena colección de coches. El caso más
célebre es el de Federico II de Prusia, que fue un considerable flautista y un prolífico
compositor de música para su instrumento. Su profesor de flauta era el gran Quantz. Como
instrumento aristocrático, la flauta fue el gran competidor del violín durante la época
barroca como instrumento solista. La flauta vivió su Edad de Oro durante el siglo XVIII.
En esta época la práctica totalidad de los grandes compositores (Vivaldi, Telemann, Bach,
Haendel, Haydn, Mozart, Beethoven…) escribieron numerosas obras para la flauta. Durante
el siglo XIX el prestigio de la flauta decayó, pero durante el siglo XX se ha producido una
resurrección y la flauta ha recuperado su gran prestigio como instrumento solista.

UN POCO DE HISTORIA
La historia de la flauta traversa puede dividirse en 6 secciones:
PRIMITIVA (de la edad media)
En todo el mundo, diferentes culturas inventaron sus propios tipos de flautas, según las
necesidades.
Las civilizaciones tempranas donde predomina el impulso masculino asocian las ideas flauta –
fertilidad – vida – renacimiento, y la asocian con innumerables ceremonias. Eran hechas con
madera o huesos humanos, caracolas y había una gran variedad de tamaños.
Es interesante observar que en el 1000 la flauta desaparece junto con la caída de Roma y
comenzó a reaparecer en el siglo X y XI. Es probable que la flauta fuera introducida en
Alemania por los Bizantinos. En el siglo XIV, la flauta se introduce en los demás países
europeos. La flauta traversa tenía un cilindro más ancho que los anteriores. Esto permitía
que la octava grave fuera más fácil de soplar y no estaba tan limitada en su registro agudo.
Las tendencias musicales de esta época buscaban instrumentos homogéneos, mezclados en
grupos heterogéneos: el comienzo de la orquesta sinfónica. La jerarquía sonora impuesta
por las reglas de orquestación queda reservada para la flauta en do y el piccolo, que es
empleado en la orquesta sinfónica. Para la flauta se comienza a desarrollar el repertorio
solista. El sonido producido por la flauta traversa todavía era inconstante, pero más fuerte,
claro y penetrante que el de las flautas dulces. Durante el siglo XVI, fue uno de los
instrumentos más populares en Italia. Su popularidad se extendió a Inglaterra, donde se
destaca la gran colección de flautas de Enrique VIII.

RENACENTISTA
El período renacentista marcó popularidad para la flauta de pico, sin embargo, las flautas
traversas todavía se seguían tocando en la primera mitad del siglo XVII y los instrumentos
de viento de madera fueron rediseñados.
Las flautas estaban hechas en una sola pieza, eran cilíndricas y tenían seis orificios muy
pequeños, lo que producía una sonoridad de colores pálidos.

BARROCA
La era Barroca marcó el retorno de la popular Flauta Traversa. Su construcción fue hecha
en un tubo cónico que contenía seis agujeros abiertos agrupados en dos secciones y una
llave cerrada cubría, que producía el Re#. El cuerpo, antes de una sola pieza, fue realizado
en tres partes: cabeza, cuerpo y pie.
La flauta barroca empieza sus alturas en Re y tenía dos octavas. Otras notas podían

tocarse intercalando dedos o tapando la mitad de los orificios, pero eran difíciles de tocar
y de sonoridad opaca.
Alrededor de 1700, el cuerpo fue dividido en dos partes y pies extras, llamados cuerpos de
recambio, lo que permitía al flautista adaptar su afinación de acuerdo a diferentes
orquestas. De todas maneras, con las posiciones cruzadas, las flautas tenían mejor
respuesta sonora en Re y Sol Mayor. Si bien había muchos flautistas, los flautistas
profesionales lograron adaptarse a los cambios muy bien.
En 1722 se inventan las llaves de Do y Do#. El flautista y compositor J. Quantz critica
mucho esta prolongación, que juzga inútil y nociva para la calidad del sonido.
En 1752, los Tratados de Quantz y Tromlitz (en 1786), ofrecen diferentes digitaciones
para cada nota.
En 1760 los fabricantes Florio, Gedney, y Potter agregan las llaves de Sol#, Sib y Fa.
Alrededor de 1790 aparecen flautas de 4 llaves en la música sinfónica de Haydn y Mozart.

CLÁSICA
Durante el período clásico, Pratton, Carta, Siccama y Radcliff contribuyeron a diseñar la
flauta. Antes de 1800 sólo tenía seis llaves, poco después se le agregaron dos llaves más. En
la segunda mitad del siglo XVIII, se le agregaron muchos cambios rápidamente, pocas
personas continuaron tocando las flautas de 3 y 4 llaves. Los inventos se sucedieron a una
velocidad creciente; era la época de la industrialización…
En 1800 las flautas aparecen en el repertorio de orquesta, como las sinfonías de Beethoven.
En 1808, el Reverendo Frederick Nolan en Inglaterra inventó la llave abierta de Sol. Este
invento es muy importante, ya que por primera vez se obturan dos agujeros para el mismo
dedo.
En 1810 Georges Miller fabricó en Londres pífanos de metal.
En 1820-30, el flautista Charles Nicholson en Londres intentó mejorar la flauta haciendo
los agujeros más grandes, pero no tuvo éxito porque el mecanismo de las llaves no era
correcto.
Los fabricantes Rudall & Rose fabricaron en Londres flautas de 8 llaves, que fueron muy
populares en Inglaterra.

LA FLAUTA DE BOEHM
El flautista alemán Theobald Boehm, estudió las nuevas técnicas de flauta y en 1832,
basado en un nuevo sistema, creó la flauta que se usa hoy en día. Entre sus fundamentos
encontramos que los agujeros debían ser lo más anchos posible y estar en los lugares
acústicamente correctos; que la flauta contendría un cierto número de llaves cubriendo
todos los agujeros y que todas las llaves tenían que estar abiertas en su posición de
descanso (excepto sol #). Las nuevas flautas estaban realizadas en un tubo cónico, y en
1846 Boehm creó el tubo cilíndrico moderno con una cabeza parabólica. Esto corrigió la
afinación y homogeneizó el timbre en los diferentes registros.
A medida que el tiempo pasó, las flautas se construyeron en metal. Más duro el metal, más
luminoso el timbre.
Desde la construcción de la flauta por Boehm en 1847, se ha conservado básicamente el
mismo modelo. Puede haber adicionales o extensiones ,pero no se ha rediseñado. Hoy, la
flauta moderna está construida sobre 26.5 pulgadas largo con un tubo de 0.75 pulgadas y
está dividida en tres secciones que contienen la juntura de cabeza, cuerpo, y pie.
Hay trece agujeros que usan ocho dedos y el dedo pulgar izquierdo. La juntura de cabeza
se cierra con un corcho y está abierto hasta el pie . El material más común es la plata

esterlina, pero algunos modelos más baratos son el níquel color de plata. Se ha
experimentado con Platino, Auromite (oro y plata), y Titanio. También se ha agregado una
llave con rodillo para el Re # y un mecanismo de Mi partido que permite cubrir dos llaves,
mientras en una flauta regular, cubre sólo uno. Esto le permite al Mi 3 ser tocado más
limpiamente y con un buen ataque . El diseño de la embocadura se ha cambiado según las
necesidades del flautista.
El flautín, la flauta en sol, y la flauta baja, se han usado en orquesta y coros de flauta
durante el siglo XIX.
Al final de ese siglo la flauta aparece en las obras de Brahms, Strauss, Tchaikovsky. La
literatura para flauta sola se expande rápidamente, con piezas muy virtuosas.

SIGLO XX
Algunos cambios:
1948 – Alexander Murray, conocido flautista y maestro, colaboró con los fabricantes
Albert Cooper y Elmer Cole, en la fabricación de la Flauta «Murray» – basada en la escala
experimental Cooper.
1961-62 – Aparece el nuevo modelo de Murray, la Mark I. 1967 – Murray colabora con el
fabricante de la compañía Armstrong Jack Moore. Desde 1972, producen el modelo en
flautas y piccolos con otros cambios – la llave gizmo, entre ellos.
La compañía Brannen fabrica el sistema Kingma, muy utilizado en obras contemporáneas.
Sus llaves están preparadas para emitir sonidos con timbres muy diferentes a los
convencionales.

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